martes, 12 de agosto de 2008

Bronce para la raza de bronce.

Bueno, pues ahora les traeré mi primer reportaje que hice para el periódico on line en el que estoy trabajando. No les digo cómo se llama, porque aún estamos en trabajos de prueba. Pronto, muy pronto estaremos on line, y les daré la dirección. Ahí, aparte de ser capturista, seré columnista, tendré un blog, y está en veremos un podcast. Así que muy pronto tendré la posibilidad de escribir en otro medio, como lo es un periódico virtual. Por supuesto que el lenguaje será moderado, y los temas tendrán cierta seriedad. Será otro wilberth el que escriba. Uno más amariconado. Pero mientras, chequen este breve escrito que realicé, y comenten qué les pareció ¿le echo mucha crema o está bien? más o menos será el tono que emplearé:
BRONCE PARA LA RAZA DE BRONCE.

México consigue su primera presea en los juegos olímpicos de Beijing, en clavados sincronizados.

Las ganadoras: Paola Espinoza y Tatiana Ortiz. Ambas, rompieron con la tentativa de superar los récords mexicanos de los nadadores aztecas, pero no ganar, y se enfocaron a realizar sus mejores clavados, y competir para ganar ante las demás. El resultado fue positivo, medalla de Bronce.
Después de 5 rondas, las posiciones eran sólo seguras para las chinas, que hicieron su competencia aparte, demostrando su dominio. El segundo lugar era la posición a pelear. México subió al trampolín de 10 metros sin miedo, y consiguieron un clavado importante que las dejó en el primer lugar de forma momentánea, con 330.06 de calificación total.

Pero todos sabíamos que el primer lugar cambiaría a manos asiáticas, y cuando las chinas subieron y ejecutaron su clavado, el público reventó en júbilo, y no sólo por parte de los compatriotas de Wang Xin y Chen Ruolin, sino de los demás espectadores, pues el clavado fue casi perfecto, y salpicando lo mínimo de agua. El total de las chinas fue 363.54, puntuación imposible para cualquier pareja.

El público todavía seguía aclamando lo que Wang Xin y Chen Ruolin, habían ejecutado, cuando las clavadista alemanas subieron al trampolín. Los mexicanos veíamos como si las ovaciones fueran para las mexicanas, y una presión para las teutonas. El clavado alemán fue un poco errático, tanto así, como para no destronar a la pareja Espinoza-Ortiz.

Pero el clímax llegaba junto con las australianas. Eran la última pareja, y las que podían arrebatarles la plata. Se perfilaron, contaron, saltaron, y no salpicaron. El clavado fue limpio, y la puntuación así lo demostró. El total de la pareja australiana sumó 335.16, suficiente (más que suficiente) para desbancar a las mexicanas de la medalla de plata. Pero eso quedó de lado, pues el bronce era el primer metal que revestía a la bandera mexicana en Beijing 2008.

Todos satisfechos, pero con la ilusión de otra medalla en el apartado de tiro con arco.

Sé que a lo mejor me escuche muy a la David Faitelson, pero tengo que aclarar que sí me emocionó mucho que hayan ganado las mexicanas, y l que quise plasmar, era el regocijo del público, que como yo, nos emocionamos en la madrugada.

2 comentarios:

hamlet dijo...

Wil: "Realizé" no se escribe como "Alizé", es con "c".

wilberth herrera dijo...

again. Deberías ser mi corrector. ¿cuanto cobras? Un saludo y corregido.
Gracias