lunes, 23 de marzo de 2009

Radiohead:no one likes a smart ass but we all like stars parte I


Este post va dedicado a todos aquellos amigos que me dieron su apoyo y zarparon conmigo a la luna (aunque no estuvieran físicamente).Y para aquella que se sentó en la proa sin que se lo piediera, y todo para que no perdiera: Barbara

There was nothing to fear and nothing to doubt ...


Llegamos a la gran ciudad de México. Uno esperaba que estuviera grisáseo, lleno de smog y con grandes toneladas de basura. Pero fue todo lo contrario. Un sol esplendoroso, cielo despejado y las calles limpias, aún más que las que la dizque limpia Campeche.


Llegamos y también esperamos a que nos asaltara un amante de lo ajeno, pero no fue así, y fue ahí donde me di cuenta que la psicosis es un enemigo del espectador. Estabamos listos, habíamos llegado al aeropuerto para presenciar aquel tan esperado concierto. De la mejor banda del mundo desde hace más de 10 años: Radiohead.

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They love me like I was a brother(Nice Dream)


Partimos un grupo pequeño de Campeche. Tengo la fortuna de contar con grandes amigos que me brindaron sus buenos deseos y su ayuda para que yo viviera un momento inolvidable.


“Cuando llegues, no pidas taxi. Evita hablar yucateco. Que la pases muy bien, espero que todo salga bien. Si tienes problemas, me hablas para ayudarte.”Fueron muestras solemnes y profundas de lo afortunado que soy. Y porque la distancia, hoy en día es risible, una amiga entrañable, un ángel llamado Bárbara levantaba sus dedos para despejar los demonios de la duda y la ignominia desde Argentina. Me prestó sus ojos para que pudiera desplazarme bien por el D.F. Me esclareció todo camino y sólo para que yo pasara uno de los mejores momentos de mi vida.


Mi familia me mostraba su afecto. Y es ahí donde la mejor cara de un pueblo como Campeche, muestra su máxima cualidad. Mi madre me pedía precaución, y mostraba su precaución. Nos despedimos con un beso y un abrazo. Y una sonrisa pintó nuestros rostros por lo patético que nos veíamos. Como si fuera a una guerra o como si corriera el riesgo de no volver. Si se hubiera dado la ocasión, no hubiera vuelto y me hubiera ido a Oxford, pero eso es un sueño infantil.

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Hey man, slow down, slow down


Llegué a casa de mi hermano, y todo para llegar temprano al ADO, ya que el camión a Mérida salía a las 7 am. El itinerario era Campeche-Mérida, Mérida-D.F. Cerca de 5 horas de viaje para llegar a Tenochtitlan, a ver al nuevo Quetzalcóatl en el Foro del Sol.


En casa de mi hermano, ya estábamos listos. Sólo faltó afilar la operación “Esconde la cámara y corre”. Era indispensable que yo grabara TODO el concierto de Radiohead. Muchos me critican “¿Por qué no mejor disfrutas del concierto? Si grabas te perderás de ese momento” lo que ellos desconocen es que el grabar, es otra manera de disfrutar el concierto, ya que el proceso de grabar es un acto de aberración, de querer encapsular esa magia por medio de un video, y aunque es imposible, cuando se mira, uno rememora el momento y siente que es inmortal ese recuerdo. Uno no graba sin ver a la banda, no, al contrario, uno grita, canta, salta, no le importa que no salga bien grabado, esas interferencias son parte de la emoción que se transmiten después.


La operación era sencilla, era tomar una vieja cartera, cortarle todos los compartimentos que tenía adentro, para que así cupiera mi cámara Finepix, que compré desde diciembre para esta ocasión. Lo hice y cupo mi cámara. Al cerrar el cierre, parecía una cartera comun y corriente. Así, cuando me revisaran, no creerían que en vez de una cartera choncha, llena de billetes, es en realidad una peligrosa cámara.


No pudimos dormir bien. Pusimos Inprint de Takashi Miike, y así nos asaltó el sueño, la pusimos no porque fuera mala la película, al contrario es buenísima la película, sólo que necesitábamos relajarnos, dejar de pensar en el viaje para poder dejar penetrar al sueño.


Las alarmas sonaron a las 6:15 am “No alarms” fue lo primero que dije. Ese día teníamos que empezar a vernos como fans. Era necesario para nuestro cuerpo.


Llegamos al ADO, después de vaciar nuestras tripas (ya saben, uno no quiere estar visitando el baño del camión), y nos encontramos con el resto del escuadrón B. En total éramos 3 grupos: El A que se había ido desde el Sábado Flor y Eduardo; el B conformado por Mussgo, Diego, Laura, mi hermano Erick y yo; y el C conformado por los dos Fernandos y Gaby.


Laurita, nunca pierde la postura, ni aún durmiendo.



Diego entonando el Nice Dream de The bends. El de atrás es Rigo Tovar.




Y en las penumbras, aquel del antojo de burrito.



Tomamos el camión, la mayoría se durmió en el viaje a Mérida. Yo no podía siquiera escuchar mi mp3, estaba hecho un mundo de ideas. Estaba llegando al concierto desde el domingo, desde el camión.


Llegamos a Mérida como a eso de las 9:20 Am, al aeropuerto de Mérida. Nuestro vuelo salía a las 12:30 pm. Nos habían dicho que llegáramos con dos horas de anticipación para pedir nuestros boletos. Hicimos cola. Había un gran número de gringos en la fila. “Todos esos van al concierto” me dijo mi hermano. “Mira los chuchos de esa” Le dije: “Asu madre” contestó. Eran impresionantes. Juro que no había visto pechos más enormes que los de esa morena. Práticamente, ni con las dos manos podría haber cubierto un pecho. “Mira las nalgas de esa” me señaló. Eran igual de enormes. Eran inconmensurables. Era más negra aún pero parecía uno de esos payasos que se ponen globos como nalgas. “Si le pusiéramos la cara de aquella morenita (una belleza de mujer), los pechos de aquella, y las nalgas de esta. Tendríamos un fenómeno” le sugerí. Nos reímos.


Pedimos los boletos y llevamos nuestras maletas a registrar. “Tengo hambre” le dije a mi hermano “yo también” contestó. Fuimos a la sala de espera y vimos un Burger king “Voy a comprar una revista” dijo Laura y la acompañamos. “¡Es la Mad!” dije, ya que no la había comprado. Tenía la cara de Thom Yorke en forma de radio. La pagué y busqué a Don perro. Le di una escaneada rápida y sonreí “es cabrón que hace Don perro ha de ganar un chingo” me dijo mi hermano, “JM es mi amigo” le contesté con orgullo “y no le pagan muy bien”.


Esta fue la hamburguesa que se chingó mi hermano. Ah, no miento, es la mía.




Y esta mierda es el burrito del mussgo. Creo que se la hicieron de huevo con chorizo. No estuvo muy contento .



Hicimos cola para las hamburguesas y pedimos. “Yo no voy a comer nada” dijo Mussgo. Pero después de ver cómo disfrutábamos de nuestras whooper con queso se animó a comprar un burrito. “Nos vamos a cagar en el avión” repuse después de haber terminado de desayunar “y a vomitar” repuso mi hermano.

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You know, you know where you are with / floor collapsing, floating, bouncing back

and one day, I'm gonna grow wings…


Subimos al avión, yo no sabía cómo iba a reaccionar, pues era la primera vez que iba a volar en un avión, y además de sufrir de mucho vértigo. Subimos. 21 A era mi asiento y festejé que me hubiera tocado ventanilla, “así exorcizo mi miedo, si es que me da”, pero para mi desgracia, me tocó en el último lugar, en donde, en vez de ventanilla tenía parte del material del avión. “¡Puta madre!” fue mi exclamación; mientras que a mi hermano, que le había tocado el 21 E, le tocaba la mitad de la otra ventanilla, y además, junto a él se sentó la morenita guapa, no la chuchona ni la culona, la bonita con sus trencitas. “Puta madre” dije con menos exclamación.


a chemical reaction/hysterical and useless/hysterical and…


Se encendieron los motores y los sonidos se me hicieron impresionantes. Chingones, pero para nada temerosos. Ya cuando tomó su potencia cada turbina, y cuando el avión se movía, me asaltó una idea. Fui asaltado por el hombre de pueblo que soy, salió el ignorante y creyente pueblerino que vive en mi interior. Se esfumó aquel ateo y sobrevino el cabalista. “¿Y si me castiga Dios por haberme burlado de Mouriño?” pensé, y por un minuto me perdí. Pensé que probablemente la ironía sería el sello de mi vida: “mira, aquel campechano que se burló de Mouriño, murió en un accidente aéreo”.


Pero después dejé esa blasfema idea. “puras mamadas piensas, wil” me dije y me senté a ver a la chuchona y la bonita. Dos veces me cachó y esas dos veces me sonrió. Me apené. Tomé mi mp3 y empecé a ponerme a tono. Puse Let down cuando estábamos arriba. Siempre soñé con escuchar esa bella canción, que significa mucho para mí, en mi primer viaje de avión. Estábamos entre nubes, imaginaba que estábamos entre nubes, y con la canción ideal. Pronto llegaríamos al suelo que nos daría las mejores alegrías y acabaría con aquel sueño para convertirlo en realidad. Y así fue.



(En el siguiente video verán cómo estaba la morenita guapa acostada. De lado izquierdo, en la ventana, está mi hermano, seguido de la morenita. Estaba durmiendo y aproveché para grabarla. Espero se vea.No grabo en mi ventana porque no tenía.)


video

La segunda parte, mañana.


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